Tod@s nos quejamos de nuestro barrio y nuestra ciudad – la contaminación del aire, el ruido, la falta de espacios verdes para que conversen los mayores, jueguen los niños, descansemos y nos recreemos tod@s, con respeto y tolerancia hacia la diversidad que compone nuestra sociedad. Para mejorarla, debemos potenciar lo bueno, cuidarlo, y construir – con todas nuestras voluntades, ganas y creatividad – lo que nos hace falta, para una ciudad más equitativa, más verde, más amable y segura. Cuando mapeamos nuestro espacio vital, estamos también mapeando nuestros deseos, sueños, compromisos. Por esto, un mapa verde como este es – en tus manos, estimada amiga, querido amigo -- una potente herramienta de cambio.